lunes, 11 de octubre de 2010

Dientes en el adulto mayor: Cuidar lo que tenemos

La mutilación dentaria como consecuencia del "envejecimiento" ha sido históricamente asumido como una realidad. Pero esta creencia, a la luz del manejo terapéutico preventivo - contemporáneo, podría ser desechada porque gracias a los avances científicos, se tiene un conocimiento más acabado de las afecciones de la cavidad bucal. Esto permite a los especialistas prolongar la vida de las piezas dentarias.

Así lo confirma la odontóloga de Clínica Alemana Weronika Weil, quien señala que "en la actualidad, las expectativas de vida han aumentado y la gente se mantiene activa por mucho tiempo. Por ejemplo, una persona de 60 años, está absolutamente vigente desde todos los puntos de vistas; ya sea laboral, social y afectivo. Y la boca, como nuestra carta de presentación, no puede quedar fuera de este contexto".

Una persona de mayor edad probablemente ha sido afectada por varios episodios patológicos en su boca, como caries y enfermedades periodontales que provocaron la eliminación de sus piezas dentarias. También es posible que, como consecuencia de esta pérdida de tejido, las personas hayan recibido tratamiento en base a obturaciones, coronas, puentes o prótesis dentarias.

Consultas más frecuentes
Entre los motivos más comunes de consulta, se encuentran la recesión gingival (recogimiento de encía), sensibilidad en los cuellos dentarios y sangrado de encía.

También, cuando tienen problemas en sus restauraciones, como por ejemplo, retención de alimento entre ellas o porque no cumplen con las expectativas estéticas del paciente.

Según la especialista, otro de los motivos importantes de consulta es la halitosis. "La sensación de mal gusto y mal aliento es un problema que afecta mucho en las relaciones interpersonales. Es muy reconfortante ver a los pacientes volver felices después de tratarse y haber solucionado este problema".
La principal pérdida de piezas dentarias después de los 40 años es consecuencia de la enfermedad periodontal. Esta afección es una inflamación de la encía y de los tejidos que rodean al diente, provocada por bacterias. Se caracteriza por la pérdida del hueso que da soporte al diente y, que en estados iniciales, prácticamente no produce dolor.

Sus síntomas más frecuentes son el sangrado de encía, el descubrimiento de los cuellos dentarios y la consecuente sensibilidad de ellos. También puede presentar movilidad, desplazamiento de los dientes y halitosis.

"Lamentablemente, esta patología produce la pérdida irreversible del tejido de soporte del diente. Lo que logramos con el tratamiento es detener el avance de la enfermedad, pero no la recuperación total de los tejidos perdidos, por lo tanto, lo más aconsejable es un diagnóstico y tratamiento precoz", explica la odontóloga.

Prevenir a tiempo
Con el paso del tiempo se ha verificado que los cuidados de la boca son mucho más efectivos si se llevan a cabo junto a la supervisión de un especialista, porque éste puede entregar una orientación personalizada.

A juicio de la odontóloga el mejor cuidado de la salud bucal es la prevención, entendida ya sea como promoción de salud, diagnóstico y tratamiento precoz, o limitación del daño.

"Mientras antes se actúe en estos niveles, los resultados son mejores, ya que los tratamientos serán más sencillos, con menos pérdida de tejido y por ende, los pacientes quedarán en mejores condiciones", agrega.

También destaca la importancia que tiene un cuidado doméstico en la higiene bucal para prevenir y tratar los problemas que se presenten. Este trabajo preventivo es más eficiente si se trabaja con cepillos suaves, haciendo un cepillado minucioso y utilizando algunos co-ayudantes, como por ejemplo la seda dental, los cepillos unipenachos o los interdentales.

Dientes supernumerarios: Piezas de más

Dicen que el "cuerpo es muy sabio", pero no exacto, ya que su conformación depende de la información hereditaria con que se nazca y a veces da sorpresas.

Una de éstas es la existencia de los dientes supernumerarios que, como su nombre lo indica, es un número excesivo de dientes en relación a lo normal, y se presenta entre el 0,3 y 3,8% de la población.

Estas piezas dentarias son hallazgos radiográficos, detectados en estudios que generalmente se realizan entre los ocho y nueve años, periodo en que los dientes definitivos comienzan a erupcionar.

María Angélica Sancho, odontóloga de Clínica Alemana, señala que existen diversos tipos de dientes supernumerarios, como los incisivos, premolares y mesiodens, siendo éstos últimos los más comunes. Generalmente, se encuentran en la línea media del maxilar superior y dentro del hueso, por eso su denominación.

El curso de estos dientes adopta dos formas. Mientras algunos se quedan retenidos, otros erupcionan por el paladar, ya sea por la fuerza de gravedad o porque se encuentran en el mismo eje del diente definitivo. También hay casos de mesiodens que crecen mirando hacia la nariz, por lo que nunca erupcionan y hay que controlarlos periódicamente.

La odontóloga señala que "su morfología se asemeja a un cono o grano de arroz, claro que más grande, aunque pequeño si se compara con las piezas dentales normales. Sin embargo, se han encontrado algunos que son idénticos a los dientes normales definitivos, y ahí hay un gran problema".
Esta complicación reside en que los especialistas tienen que elegir cuál de estas piezas dejar, ya que generalmente hace falta espacio, lo que impide el calce con los demás dientes.

"La decisión dependerá de un estudio acabado donde las radiografías dentales serán de gran ayuda, ya que existen personas que no se dan cuenta que tienen un supernumerario", señala la especialista.


La cirugía
Según el cirujano máxilo facial de Clínica Alemana, doctor Enrique Pérez, es muy importante someterse a esta intervención a tiempo, para evitar mayores complicaciones en la dentadura definitiva.

Para ello, se realiza un estudio previo a través de diversos exámenes como radiografías o dentascan, si es necesario. "También es importante conocer al paciente para dilucidar qué anestesia se utilizará, tomando en cuenta la edad y el grado de complejidad de la intervención", señala el especialista.

El tipo de procedimiento dependerá de la posición del supernumerario. Como estos dientes generalmente aparecen en el palatino, su extracción se realiza a través del paladar.

En estos casos se sugiere el uso de una "placa palatina" para proteger el abordaje de la intervención. Ésta evita problemas postoperatorios como edemas o hematomas y contribuye a que el tejido desprendido se adhiera con mayor facilidad. Normalmente su uso comienza días antes de la intervención para que el paciente se acostumbre.

Asimismo, los cuidados postoperatorios son similares a los de otros procedimientos quirúrgicos. En caso de dolor se utilizan analgésicos y antiinflamatorios. El reposo dependerá de la magnitud del problema.

viernes, 8 de octubre de 2010

Muelas del juicio: Vivir ¿con o sin ellas?

Hace más de 3 millones de años que el hombre ha sido testigo de la pérdida y manifestación de rasgos típicos, producto de la evolución de su cuerpo. Sin embargo, en la actualidad aún conserva algunas de aquellas características propias del Homo Sapiens, la especie a la que pertenece.

Una de éstas es la presencia de las muelas del juicio o terceros molares que fueron muy importantes para masticar la comida de ese tiempo, cuando las mandíbulas eran más grandes y, por ende, existía más espacio para su desarrollo. Esta situación cambió, ya que actualmente su aparición trae dolencias producto de la falta de espacio en la cavidad bucal.

"Cada vez está siendo más necesario eliminar este molar, porque los tamaños del maxilar y la mandíbula se han ido achicando y no hay espacio para 32 piezas dentarias, entre las superiores e inferiores", señala el doctor Alfredo Gantz, jefe del Departamento de Cirugía Máxilo Facial de Clínica Alemana.

Se llaman muelas del juicio porque supuestamente aparecen cuando la persona tiene juicio, es decir, entre los 18 y 19 años. Son los últimos molares en salir, y erupcionan siempre y cuando tengan espacio.

Este proceso, suele estar acompañado de mucho dolor debido a la inflamación de la membrana que rodea a la muela que está teniendo una resistencia al chocar con el hueso o con el molar contiguo. "Es habitual que en la encía también se alcancen a producir pequeñas heridas debido a la aparición de alguna de las cúspides de los molares", dice el especialista.

¿Sacarlas o no?
Si el paciente ha sentido dolor, observado aumento de volumen de la encía detrás del último molar, si se queja de molestias que no son atribuibles a otra cosa, lo más probable es que se trate del tercer molar, y en ese caso la mejor solución es la cirugía, cuando radiográficamente se observe que el molar no tiene posibilidad de salir.
Esta práctica es muy común, ya que la existencia de estas muelas, sobre todo cuando están desarrollando su raíz, provoca el apiñamiento de los dientes delanteros por la presión que ejerce sobre ellos.

"Aunque con los tratamientos de ortodoncia se puede prevenir la aparición de terceros molares e incluso se generan espacios para su brote, la gran mayoría requiere su extracción", afirma el cirujano máxilo facial.

Por eso es común que en pacientes que están en tratamiento, se eliminen esas piezas dentarias antes de que provoquen el descalabro y los problemas de inflamación o apiñamiento.

No dejar pasar tiempo
Cuando una cirugía de muela no se hace a tiempo, siempre trae complicaciones, aún más si se trata de personas mayores de 30 años y el molar no ha brotado aún.

A juicio del especialista, estos son una verdadera "bomba de tiempo" ya que en cualquier momento pueden provocar problemas. Una de los más severos es la pericoronaritis, proceso infeccioso caracterizado por la inflamación del tejido blando o saco que rodea el diente retenido. Si no es tratada, la infección puede avanzar a zonas adyacentes y producir una complicación bastante severa.

Existen infecciones que comprometen sectores más complejos de la cara, como la región submaxilar, zona alta del cuello o incluso pacientes con un compromiso del estado general. Según el cirujano máxilo facial, estos problemas requieren de una asistencia y un tratamiento médico inicial urgente. "Ha habido pacientes hospitalizados con infecciones severas producidas por muelas del juicio que no salieron, así como otros que han llegado a la UCI, con cuadros de infección muy complicados".
Una extracción debe ser realizada por cirujanos acreditados que tengan el manejo, tanto médico como quirúrgico. Los pacientes que se someten a esta cirugía no deben descuidar el postoperatorio, pues un alta prematura puede generar complicaciones severas más tardías, por infección.

"Existen casos en que maniobras mal hechas por parte del odontólogo, han provocado fracturas de mandíbula, por ejemplo. Por eso la importancia de tratarse con alguien que realmente tenga conocimiento del tema", concluye el doctor Gantz.



La Cirugía

Generalmente se operan las cuatro muelas al mismo tiempo. La incorporación de la anestesista que hace una sedación endovenosa, permite que el paciente se relaje. Con esto, se acorta el tiempo operatorio, la cirugía resulta menos traumática y, entre los siete y diez días, se retira la sutura.

Mientras tanto, hay restricciones desde el punto de vista de la alimentación. Se aconseja una dieta blanda para que el paciente no tenga que morder cosas. Lo más importante es cuidar la zona que queda sin molar ya que es muy delicada. Se recomienda también a las personas que hacen algún tipo de deporte, cuidarse durante 30 y 40 días para no correr riesgos de fracturas en esa zona de la mandíbula.

Halitosis: Mal aliento bucal

Muchas personas padecen silenciosamente de halitosis, es decir, de mal olor en su boca. Esta alteración no sólo puede ser síntoma de otra enfermedad, sino que además puede aislar socialmente a quien la padece. La buena noticia es que existen efectivos tratamientos para revertir esta alteración.

El periodoncista de Clínica Alemana Eduardo Aguilera explica que "en el 85-90% de los casos esta afección tiene un origen bucal y en el 10% restante se produce por una anomalía en la vía aérea superior, es decir, por problemas sinusales, de adenoides o amígdalas".

Dadas estas cifras, lo más probable es que el mal aliento se origine por cuadros bucales. En este sentido, es común que se produzca en el dorso posterior de la lengua, debido a compuestos volátiles sulfurados que emiten ciertas bacterias desde su metabolismo -específicamente las anaerobias gram negativas-.

También se ven afectados pacientes con enfermedad peridontal, ya que se produce un aumento de bacterias que infectan la encía. Además de personas con caries o con obturaciones desbordantes, que provocan que se acumulen alimentos en ciertos lugares, produciéndose su descomposición.

Sin embargo, el especialista aclara que la halitosis también se puede presentar de manera transitoria, sin que existan patologías asociadas. Esta situación se observa en sujetos sanos a nivel bucal, pero que de igual forma tienen mal aliento, ya sea por el consumo de cigarrillos y café, o por una alimentación rica en proteínas, cebolla y ajo, entre otros.

Se ha comprobado que la sequedad en la boca debido al ayuno o por el consumo de fármacos como los ansiolíticos, también originan eventos de halitosis, ya que se disminuye el flujo salival con lo que proliferan bacterias. Cabe destacar, que también existen patologías que provocan esta alteración, como la diabetes.
"Por lo general este tema es tabú ya que habitualmente es difícil para el entorno del paciente decirle que tiene esta condición. Además, él nunca se va a dar cuenta que la padece, ya que los receptores a nivel del olfato se acostumbran al olor. Por lo tanto, la única manera de que sepa si tiene halitosis, es que se lo comuniquen, ya sea su dentista o alguien cercano, que por lo general, según la experiencia, es la pareja", destaca el especialista.

Efectivos tratamientos
Lo primero es realizar un diagnóstico adecuado. Para ello el periodoncista realiza un examen con un instrumento denominado Halimeter, el que mide la cantidad de compuestos sulfurados en la boca. Esta máquina cuenta con distintos rangos que permiten determinar si el paciente está sano o presenta una halitosis severa, moderada o leve.

¿En qué consiste el tratamiento? Lo principal es eliminar cualquier tipo de infección bucal, ya sea a nivel periodontal, caries o una obturación desbordante o mal hecha que pueda estar provocando un cúmulo de alimentos, entre otros factores.

El especialista destaca que en forma complementaria los pacientes deben cambiar ciertas conductas de su vida cotidiana. Se les recomienda que no ayunen, que tenga intervalos de comidas cortos y que aumenten su ingesta de agua, cítricos e incluso chicles, ya que estimulan el flujo salival. Asimismo, lo ideal es que disminuyan el consumo de alimentos proteicos y retentivos (como dulces y galletas), y que reduzcan los cigarros y el café. Siempre es aconsejable que se laven los dientes luego de cada comida para eliminar las bacterias.

Además, deben utilizar un limpiador lingual; en caso de no tenerlo se puede usar el cepillo dental para limpiar la zona. También tienen que ocupar enjuagatorios antibacterianos.

"De esta forma, se debe realizar una terapia bucal completa para eliminar los factores que producen el mal olor. El paciente verá un cambio en su aliento luego de 15 a 25 días aproximadamente, lo que se comprueba utilizando el Halimeter", concluye el periodoncista.

Bruxismo: Crujir de dientes

Si amanece con dolor en la mandíbula, si sus dientes están resentidos o si le reclaman por los sonidos que realiza con su boca, no se alarme, con seguridad está padeciendo uno de los traumatismos más comunes que actualmente afecta a la población: el bruxismo.

Esta dolencia que afecta al 60% de la población es una actividad muscular que hace que la mandíbula rechine (se mueva) o se quede aprisionando (en su lugar). A juicio del odontólogo de Clínica Alemana Rodrigo Casassus es normal que existan ciertos niveles de bruxismo, sin embargo, cuando éste va en aumento, genera diferentes efectos, sobre todo si no es tratado a tiempo.

El tipo de bruxismo más común es el que se traduce en ciertos movimientos nocturnos incontrolados que no siempre es necesario prevenir o detener. "El problema está cuando se sobrepasan ciertos niveles de duración, intensidad y frecuencia. Ahí se habla de bruxismo severo o patológico", señala.

La diferencia se establece en que el bruxismo normal, puede ser constante y estar presente durante todo el año. Sin embargo, el severo puede aparecer en una época puntual del paciente y el resto del tiempo es de menor intensidad.

"Éste puede generar cargas sobre las articulaciones y músculos, provocando alteraciones que tienden a convertirse en círculos viciosos, haciendo que el problema se mantenga durante el tiempo, lo que afecta la calidad de vida del paciente", afirma el especialista.

Todavía no se conoce el motivo del bruxismo aunque algunos estudios lo relacionan con un evento vital o un trastorno de sueño. A juicio del especialista, el problema también está asociado con el estilo de vida de la persona, donde el estrés provocado por el trabajo, es una de las principales causas.
"Producto de un ritmo de vida acelerado es posible que la persona esté siendo afectada por un estrés emocional lo que provoca una pérdida de control sobre eventos vitales. En ese momento, el sueño se vuelve más superficial y aumentan las posibilidades de episodios de bruxismo", sostiene el especialista.

Existen teorías que apuntan a que la afección está asociada a un posible desequilibrio neuronal que puede estar afectando al paciente, o a ciertos alimentos o sustancias como el alcohol, que alteran la calidad de sueño.

Consecuencias
Los efectos del bruxismo severo dependerán del sector que se vea más afectado, ya sea por apretar o rechinar los dientes. "No es sorprendente el desgaste dental en adultos que llevan tiempo con bruxismo. Sin embargo, hoy se ha observado que en jóvenes ya se aprecia un franco desgaste de sus dientes, por lo que podemos afirmar que éste dependerá de la potencia muscular de la cara de cada uno y el tipo de diente", afirma el especialista.

En general el rechinar o apretar los dientes descompone el esmalte dental, lo que provoca que la pieza esté expuesta a las bacterias que producen las caries. Las muelas pierden su corona y contorno natural volviéndose planas, mientras que los dientes frontales pierden longitud por el desgaste.

Es común que las personas que han padecido de bruxismo por mucho tiempo, experimenten dolores bucales o de las zonas que rodean la mandíbula, lo que se denomina fatiga muscular facial. El especialista recomienda poner atención a estos síntomas ya que se puede evitar, entre otras consecuencias, la inflamación del nervio dental o cefaleas que muchas veces pueden tener este origen. "Existe una cercanía de los músculos de la dentadura que proyectan el dolor hacia la cabeza del paciente. Incluso existen músculos del cuello que pueden estar afectados por el bruxismo y provocan dolores de oído".
Agrega que una persona que necesita tratamiento es aquella cuyo dolor se ha mantenido durante largo tiempo. "Tengo pacientes que han tenido dolores durante más de cuatro años, y se han sometido a múltiples tratamientos e incluso se han inyectado bótox. Esto, porque el bruxismo es un trastorno motor, entonces se supone que esta toxina botulínica impide que los músculos de la mandíbula tengan mayor actividad. El problema es el costo y la corta duración del efecto", afirma el odontólogo.

Cambio de vida
Los estudios señalan que el 10% de la población tiene síntomas que requieren de un tratamiento. Uno de los más comunes son el uso de placas de protección para evitar que los dientes se rompan o destruyan.

Sin embargo, para el especialista, el enfoque actual de tratamiento está más orientado hacia la causa, y se denomina terapia de autorregulación física. "El foco del problema es poder visualizar los factores que están alrededor de la persona que influyen en que tenga un estilo de vida muy acelerado", sostiene.

Los resultados son muy auspiciosos si además de enseñarle algunas técnicas de relajación, se evita la cafeína, nicotina, el alcohol y se hace un intento por dormir mejor.

Sofisticados tratamientos para deformaciones máxilo faciales

Las anomalías máxilo faciales pueden provocar serios problemas de autoestima en quienes las padecen, sobre todo en la infancia y adolescencia cuando los afectados suelen ser objeto de burlas entre los compañeros. Sin embargo, sus efectos sobrepasan lo simplemente estético, también son responsables de problemas funcionales, que van desde la imposibilidad de comer alcachofa hasta jaquecas y apnea del sueño.

Es por eso que en los últimos años se han desarrollado sofisticadas técnicas de ortodoncia y cirugía máxilo facial para tratar este tipo de patologías. De acuerdo al doctor Julio Cifuentes, cirujano máxilo facial de Clínica Alemana, estos avances han permitido contar con tratamientos efectivos, lo que permite evitar el desarrollo de otras enfermedades y soluciona una serie de problemas funcionales y psicosociales.

Dentro de esta área, las anomalías más frecuentes son la progenie mandibular o prognatismo, que es un exceso del desarrollo de la mandíbula inferior, y la retrogenie que es el caso inverso.

La genética es una de las principales responsables de estas deformaciones, ya que parte importante de las personas que las presentan las heredaron. Sin embargo, también es posible que sea consecuencia de enfermedades que alteran el normal desarrollo del esqueleto facial, como es la acromegalia, o de malos hábitos desarrollados en la infancia, como chuparse el dedo o comerse las uñas, entre otros.

De acuerdo con el doctor Cifuentes, en Chile estas deformaciones son bastantes comunes, principalmente por un tema de herencia, ya que la raza hispana tiene un alto índice de casos. "Si bien no hay estadísticas nacionales sobre la prevalencia de estas afecciones, el 30% de los pacientes que consulta a los servicios de cirugía máxilo facial y ortodoncia tiene anomalías esqueleto - faciales", sostiene.
Esto se traduce en serios problemas a nivel funcional, ya que cuando la mordida está alterada hay un mala oclusión y se producen diferentes alteraciones en los dientes, encías y en la articulación témporo-mandibular.

"La mayoría de estos pacientes sufre de dolor en la articulación al abrir la boca, e incluso, hay veces que pueden quedar con la mandíbula trabada, lo que termina provocando otros síntomas como dolor en la columna cervical, jaqueca y molestias musculares, entre otros", explica el especialista.

Además, cuando hay problemas serios en la mordida, no se puede realizar una buena masticación, lo que afecta la digestión y desencadena patologías gastrointestinales.

En el caso de las personas con retrogenie o falta de desarrollo de la mandíbula, también es probable que alrededor de la tercera década desarrollen disturbios del sueño, como el ronquido y la apnea del sueño. Esto se produce porque al haber un menor desarrollo de la mandíbula, la lengua se va hacia atrás y la vía aérea se estrecha.

"A todo esto hay que agregar que estas anomalías causan una gran alteración de la autoestima, especialmente en los niños y adolescentes que son objeto de bromas en el colegio y en la universidad, lo que muchas veces dificulta la relación con sus pares y un adecuado desarrollo en sociedad. Es común ver casos de personas que se sienten menoscabadas socialmente debido a estos problemas", destaca el especialista.
Tratamiento: Un trabajo en equipo
En Clínica Alemana, el diagnóstico y tratamiento de estas patologías es efectuado por un cirujano máxilo facial y un ortodoncista, quienes a través de exámenes clínicos y radiográficos, junto a sofisticados programas computacionales, planifican con gran exactitud los pasos a seguir para lograr un resultado exitoso.

De esta forma se logra hacer una simulación de cómo el paciente quedaría una vez finalizado el tratamiento.

El ortodoncista es el encargado de colocar los dientes en la posición correcta, proceso que se efectúa con frenillos fijos y que toma alrededor de 10 meses. Luego, se realiza la intervención quirúrgica para dar forma al esqueleto facial, ya sea avanzando o retrocediendo el maxilar y/o la mandíbula, dependiendo de la patología.

El tratamiento ortodóncico puede iniciarse en la infancia, como preparación para la cirugía ortognática, la cual recién se efectúa en la adolescencia, cuando el desarrollo esquelético de la mandíbula está completo.

De acuerdo al especialista, esta intervención quirúrgica es compleja y debe ser muy bien planificada. Se realiza con anestesia general y dura entre cuatro y cinco horas. El postoperatorio consiste en alrededor de tres días de hospitalización y al décimo día la persona ya puede reincorporarse a las actividades cotidianas, aunque debe permanecer con un régimen licuado y blando al menos por un mes para que los huesos puedan consolidarse bien.

El doctor Cifuentes, que realiza más de 50 intervenciones de este tipo al año, explica que "los avances médicos y tecnológicos han permitido que cada vez se logren mejores resultados en este tipo de tratamientos, lo que beneficia a muchos pacientes que se ven invalidados por este problema".

Con el fin de difundir estos avances en regiones, el doctor Cifuentes está desarrollando un plan piloto en Clínica Alemana de Temuco, que se ha convertido en los últimos seis años en un centro de referencia de la zona sur del país y un ejemplo del trabajo en equipo entre cirujanos máxilo faciales y ortodoncistas.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Frenillos entretenidos: Una ortodoncia amigable

Frenillos de cerámica del tono del diente, placas removibles de colores, con brillos y calcomanías, son algunas de las alternativas que ofrece la especialidad de ortodoncia infantil del Servicio Odontológico del Centro Médico Clínica Alemana de La Dehesa, para que los pequeños pierdan el miedo al dentista y no abandonen sus tratamientos.

La ortodoncista Jeanette Kreisberg explica que el objetivo central de este equipo es entregar una atención centrada en la prevención y rehabilitación temprana de las anomalías en la dentición. Ello porque en esta etapa la mayoría de los problemas de los menores se pueden solucionar con relativa rapidez.

Para efectuar esta labor cuentan con adelantos tecnológicos como cementos y adhesivos para piezas dentales con flúor, además de pequeños frenillos fácilmente disimulables en la boca, como los brackets de cerámica. Actualmente, estos aparatos fijos multibrackets incorporan la información de hacia dónde deben moverse los dientes -técnica programada-.

Asimismo, con el avance en la aparatología fija, hoy existen alambres desarrollados con tecnología espacial los que son elaborados con nitinol un material más flexible y menos deformable que el tradicional. También disponen de alambres termoactivados, sensibles a la temperatura de la boca.
Los problemas de ortodoncia son tridimensionales y, por ende, su diagnóstico y tratamiento puede dividirse en diferentes planos.

La doctora explica que si se detectan anomalías como las compresiones deben ser atendidas rápidamente. "En estos casos el maxilar es pequeño, ya sea por malos hábitos como succionar el chupete o la mamadera, entonces los dientes de arriba estarán por dentro de los de abajo", sostiene.

Para corregirlo se puede colocar una placa removible, incluso desde que los menores tienen cinco años. Cuando están más grandes se pueden poner disyuntores que son placas con un tornillo especial que se cementa para que quede fijo-. También es posible utilizar frenillos, dependiendo del diagnóstico.

Otro tipo de anomalías frecuentes son las mordidas abiertas y sobremordidas. La primera ocurre cuando la persona muerde con las muelas, por lo que los dientes de adelante o de algún sector lateral no cierran.

Esta patología se trata en los más pequeños eliminando el mal hábito que la causa y utilizando un aparato removible, si es necesario. La especialista agrega que "si ya erupcionaron los molares de los seis años, se pueden utilizar placas removibles, cementadas y barras palatinas bajas, o una combinación de ellas. Principalmente frenillos fijos, ya que requieren una escasa cooperación del paciente".

Cuando el menor presenta una sobremordida que generalmente tiene un componente hereditario-, se puede tratar con el uso de activadores, placas removibles más grandes que estimulan la musculatura para hacer que los huesos crezcan en forma armónica. Otra alternativa es utilizar aparatos fijos, dependiendo de la causa de la anomalía.
Si no hay un crecimiento armónico de los huesos del maxilar y mandíbula, se produce otro tipo de anomalías, como las distoclusiones. Por ejemplo, cuando hay un mayor desarrollo del maxilar en comparación con su mandíbula, por lo que los dientes se ven más protuberantes o resaltados.

Para estos casos existen diversos tipos de tratamientos "como las fuerzas extra orales, que consisten en un arco que se coloca en la boca, ya sea con bandas cementadas o mediante placa removible y un casquete, que generalmente se usa en la casa", dice la especialista.

Otra alteración es cuando la mandíbula está más adelantada. Esto puede deberse a un maxilar menos desarrollado o a una mandíbula más grande, o a la combinación de ambas. Uno de los procedimientos utilizados para corregir esta anomalía es la máscara de tracción frontal.

En general, los tratamientos para este tipo de alteraciones se realizan con fuerzas ortopédicas destinadas a guiar el desarrollo de los maxilares. Cuando ya no hay crecimiento remanente, el tratamiento podrá ser de "camuflaje" mediante extracciones selectivas, o bien, quirúrgico.

"Como vemos, es importante que los niños acudan al ortodoncista antes de los siete años, para realizar una evaluación y detectar si existe algún problema que deba tratarse y evitar así mayores complicaciones", concluye.